En muchos casos, las uñas se manchan o quedan restos del color utilizado debido a los óxidos que contienen los esmaltes. Para evitar este tipo de situaciones, una solución que suele funcionar en muchos casos es utilizar una base protectora. De esta forma, la parte o lámina superior de la uña queda protegida y no se deteriora por la aplicación del esmalte.

 

Por otro lado, los rayos ultravioletas también pueden en muchos casos generar problemas con el esmalte por lo cual se recomienda utilizar un protector de uñas. Conocidos como top-coat protectors, no solo protegen a la uña sino que le dan un brillo muy bello.

 

Otro aspecto a tener en cuenta si bien puede parecer irrelevante, es evitar los esmaltes caducados.  Estos esmaltes vencidos pierden muchas de sus propiedades originales y se tornan mucho más densos y espesos, disminuyendo adicionalmente el tiempo de duración de la uña. Siempre debes descartar de cuajo los esmaltes vencidos.

 

Siempre se debe utilizar el esmalte con más de una capa pero es importante, que dichas capas sean finas. Pasados dos o tres días es recomendable sumar una o dos capas más si se ha perdido un poco de color.

 

Al margen de que esmalte se decida utilizar y como se lo aplique, siempre es importante recordar que el cuidado de las uñas empieza mucho antes de la aplicación de cualquier producto.  Los baños con aceite de oliva o ricino, la vitamina E, el limón y el aceite de almendra son buenas opciones a la hora de pensar como fortalecer tus uñas ante la acción de cualquier producto que se le vaya a aplicar posteriormente.